Contando con la información de las evaluaciones previas (apartado 7), se procederá a la colecta, siembra y germinación de semillas procedentes de la población seleccionada. A continuación se indica el procedimiento a seguir (de McVean 2002, Godínez 2008, Kollmann et al. 2008, López 2006, Strandby-Andersen et al. 2008):

  1. Se seleccionará árboles con cualidades fenotípicas deseables (con potencial genético para la reproducción de la especie). Por ejemplo, individuos vigorosos, fuste recto, ramas delgadas y en ángulo recto con relación al fuste, que presenten poda natural y un buen estado sanitario (libre de ataque de insectos y enfermedades).
  2. Se procederá a la colecta de los conos que se encuentran aun en los árboles, con el color característico del inicio de la maduración. Hay que considerar ciertas características de los árboles padre como, ser árboles maduros fisiológicamente y aún jóvenes, y libre de plagas.
  3. Los conos serán colocados durante una semana en un espacio con buena ventilación y luz, a manera de que los conos no reciban la luz directa del sol. Esto con el objetivo que los conos continúen el proceso de maduración y secado. Ya con las escamas abiertas, se procede a la extracción de semillas manualmente, eliminando todas las semillas que presenten un daño físico.
  4. Las semillas serán secadas a temperatura ambiente hasta que alcancen una humedad relativa de 12 a 15% y posteriormente serán almacenadas en contenedores herméticos de 2 a 4°C. Hay que considerar que mientras más tiempo tarda la semilla almacenada, se va perdiendo la viabilidad de esta, por lo que será necesario tener todos los materiales a tiempo para utilizar las semillas en el menor tiempo posible y así obtener una germinación mayor.
  5. El proceso de siembra tendrá lugar en cajas germinadoras, colocando 2 semillas por agujero y serán cubiertas por 1 cm de substrato. Éste consistirá en una mezcla de tres partes de broza, por una de arena y una de tierra negra. Una vez germinados las semillas, éstas serán colocadas en bolsas plásticas para la continuación del crecimiento de las plántulas, hasta el momento del traslado al campo.



En cuanto al reforzamiento con árboles juveniles, estos nos requieren ningún tipo de cultivo, cría y propagación. Únicamente se debe evaluar la respuesta de los árboles que serán trasladados del bosque a las zonas deforestadas. Como es una técnica de las que no se tiene información, no se sabe cómo puede afectar este traspaso a los árboles ya establecidos.




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